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La insostenibilidad de las pensiones

Martes, 29 de Marzo de 2016 Santiago Niño Becerra

Sugerencia: lean esto: lo que dice lo dice bien.

Ya se ha dicho en varias ocasiones, el problema es que no se quiere creer porque no se quiere aceptar debido a que la consecuencia es horrible: se va a percibir una pensión muchísimo menor de la cantidad ‘por la que se ha estado cotizando’.

Las comillas: con medias palabras y en voz queda se ha dicho en los últimos años que lo que hoy una persona cotiza no es para pagar su pensión, pero no se ha explicado a la opinión pública que la pensión de quienes hoy cotizan saldrá de lo que cotizarán quienes vienen detrás de ellos: los jóvenes.

Si se hubiese dicho de forma clara y en la tele la ciudadanía hubiese saltado impulsada por un resorte: ‘¿¿¿¿Qué no voy a tener pensión a pesar de que estoy cotizando????’. Y esa ciudadanía hubiese exigido más explicaciones a los políticos, a los que estaban en los Gobiernos y al resto de políticos. Pero esos políticos sólo hubiesen podido mascullar sonidos sin sentido porque lo cierto es que es un problema sin solución.

Las pensiones tal y como fueron concebidas son insostenibles: ¡in-sos-te-ni-bles!. Y da igual que se diga otra cosa. Y lo son no por una posible mala administración que haya habido, sino porque no –NOOOOOO–, se cumplen los supuestos que se hicieron cuando el sistema fue diseñado a finales de los años 40: pleno empleo del factor trabajo; salarios anualmente indexados a la inflación; esperanza de vida tras la jubilación mucho menor que la actual; una tecnología que complementaba al desempeño del trabajo humano pero que no lo sustituía exponencialmente. (Lo de la esperanza de vida se corregirá a medida que las prestaciones sanitarias vayan siendo recortadas debido a que tampoco l sanidad actual es sostenible, pero el efecto corrector será pequeño).

Hoy, con un desempleo estructural creciendo como un cohete, con un subempleo rampante, con la contratación temporal convertida en norma, con unos salarios por jornada efectivamente trabajada en retroceso, ¿cómo va a nutrirse la Caja General de la Seguridad Social de modo que puedan nutrirse las pensiones?. La realidad cierta es que no se va nutrir en la medida que sería necesario porque es imposible, por lo que el recorte progresivo de las pensiones es inevitable.

¿’Sacar’ las pensiones de viudedad y ‘meterlas’ en el Presupuesto de Gastos del Estado?; vale, pero al margen de que eso sólo dará unos meses de margen, algo tendrá que dejarse se cargar en ese Presupuesto para pagar las pensiones de viudedad. ¿Crear un nuevo impuesto para financiar las pensiones?; bien pero entonces la renta personal disponible será menor. ¿Contratar un plan de pensiones?; quienes su renta se lo permita, que comprueben la rentabilidad media de los planes en los últimos años y se informen del tratamiento fiscal a su vencimiento. La solución menos mala: no jubilarse.

Que hay que hacer algo es un hecho, pero lo primero, lo imprescindible es que la ciudadanía esté informada, que sepa cómo están las cosas. Por lo dicho los políticos no lo van a explicar y la inmensa mayoría de expertos no habla para la ciudadanía, por lo que sólo queda una opción: que la población exija airadamente a los políticos que les digan qué va a suceder con sus pensiones cuando se agote el fondo de reserva dentro de, como máximo, tres años.

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