La Carta de la Bolsa Imprimir Artí¬≠culo

La nueva normalidad

Viernes, 08 de Julio de 2016 José Luis Martínez Campuzano

¿Las recuerdan?

Mayor competencia y desregulación de mercados

Privatizaciones y reducción de la deuda pública

Fueron el eje director de las políticas económicas en los años ochenta y noventa del siglo pasado.

¿Qué queda de todo esto ahora?

http://www.imf.org/external/pubs/ft/fandd/spa/2016/06/pdf/ostry.pdf

De hecho, no está del todo claro hasta qué punto este tipo de políticas han contribuido a resolver o han deteriorado más el difícil escenario actual.

Naturalmente, hay muchos grados en la ejecución de todas estas medidas. Y estas matizaciones pueden restar valor a cualquier conclusión que se alcance. Especialmente si se quiere hacerla demasiado simple.

¿Qué cuál es la situación actual?

Debilidad del crecimiento

Deterioro del proceso de integración económica mundial

Excesivo énfasis en la política monetaria frente a la fiscal

Restricción política para llevar a cabo reformas estructurales

Elevada desigualdad social

Crisis de confianza

Pensemos por ejemplo en China. La apertura financiera y aumento de la competencia se ha convertido en clave para facilitar el cambio de modelo de crecimiento, desde una economía en desarrollo a otra desarrollada; desde una economía enfocada en el sector primario y secundario a otra donde el sector servicios sea determinante. Al final, con el consumo privado como el principal factor de demanda en el futuro frente a la actual donde la inversión y el sector exterior son el motor de crecimiento.

Propiciar esta transformación partiendo de dos problemas actuales (exceso de deuda privada y sobrecapacidad), en un contexto de creciente inestabilidad en los flujos de capital internacional, es complicado. Al final, la propia apertura financiera tan positiva (y deseable) en teoría a medio y largo plazo puede convertirse a corto plazo en un problema adicional a resolver. Y como ven, uno más que dificulta la solución del resto.

¿Y la austeridad fiscal? Casi una expresión tabú en estos momentos. Pero que de vez en cuando se retoma, especialmente al valorar la débiles perspectivas de crecimiento a plazo. Aunque admito que la eficacia de los bancos centrales al gestionar una política monetaria

 

expansiva cada vez más llevada al límite reduce la presión para ajustes fiscales. Represión financiera lo pueden llamar...¿ilimitada? En un escenario de este tipo, el ajuste de la deuda no parece prioritario. De hecho, cada vez es más habitual escuchar conclusiones que piden una política fiscal más expansiva para apuntalar la demanda ante un creciente debate sobre la eficacia de la política monetaria. Demasiado expansiva durante demasiado tiempo.

Algunos lo han denominado la nueva normalidad. La nueva normalidad del crecimiento, la nueva normalidad de los mercados, la nueva normalidad de la globalización, la nueva normalidad fiscal y monetaria....sí, el término de nueva normalidad sirve para todo. Incluso podríamos hablar de la nueva normalidad en la política. Es una forma de aplacar muchas de las inquietudes y desconfianzas que surgen al contemplar el escenario. Otra cosa es que realmente lo logren. 

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