La Carta de la Bolsa Imprimir Artí­culo

“VUELVEN A CIRCULAR POR LA CARRETERA DE LA BOLSA A 250 POR HORA Y SIN VISIBILIDAD…”

Miércoles, 20 de Mayo de 2009 Moisés Romero

ilustracion"...Recordará que lo advertíamos hace dos veranos, en el verano de 2007. Uno de los grandes debates del ciclo actual de las Bolsas y otros mercados está en el intervencionismo de los bancos centrales, con manguerazos históricos de liquidez, que determinarán mayores niveles de inflación a medio y largo plazo sin que las causas de fondo hayan sido corregidas. O lo que es lo mismo, remiendos y actuaciones que quitan la fiebre al instante pero no curan la gran dolencia. Que el enfermo recaerá es algo que los analistas y observadores mejor preparados no dudan. Los parches de ahora pronto quedarán viejos. La pócima, el brebaje tiene un efecto calmante muy limitado. Lo correcto, según los ortodoxos financieros, es aprovechar que el enfermo está postrado para aplicarle cirugíт­a por doquier, incluso traumática. Mejor llegar al fondo de la herida. Los bancos centrales, no obstante, acuden a la medicina más rancia. Aspirinas y tranquilizantes para todos. Es una manera de desvirtuar la realidad, de mirar para otro lado. Recordará, estimado director, que lo advertíamos hace dos años y fíjese lo que ha ocurrido desde entonces..."

“....El análisis seguíт­a asíт­: La sensación de puertas adentro del mercado desde hace ya diez años es que todo el mundo circula a una velocidad excesiva, porque no hay Autoridad que multe a los conductores. Es más, se corre a 250 kilómetros por hora en la autopista de la Bolsa y en la de otros mercados y no sólo no te multan sino que no te matas. O sea, aquíт­ no pasa nada, porque siempre Papá Estado está al quite y no va a dejar que el Gran Templo se hunda…”

“...Las crisis recientes, desde la vivida en los mercados emergentes pasando por la gran crisis rusa hasta concluir en la actual, deberíт­an haber servido para aprender y actuar en consecuencia. No ha sido asíт­. Los excesos son los mismos crisis tras crisis y nadie quiere atajar el problema de fondo, que no es otro que el enorme ciclo económico y financiero de exuberancia que vive el mundo industrializado. Los agentes, actores y espectadores, quieren que esto no termine nunca. Que siga el gran Nirvana…”

“...Por eso, las crisis son de corta duración en términos de valoración bursátil, de grandes íт­ndices. Otra cosa es lo que sucede valor por valor, muchos de ellos con pérdidas acumuladas superiores al 50%. Eso, sin embargo, no importa. La propaganda la procuran y enaltecen los grandes íт­ndices, que son los que cuentan en los Medios, lo que ve y entiende la gente. Y los íт­ndices están de nuevo en zona de máximos históricos. La borrachera sigue, porque aquíт­ no pasa nada…”

“Cuando uno contempla este fenómeno se ve influenciado por un cúmulo de dudas. Yo siempre he pensado que esta gran juerga financiera, bursátil y de inflación de activos, la tiene que pagar alguien, pero como aquíт­ no pasa nada ya no sé si esto continuará por los siglos de los siglos o, si por el contrario, la Crisis que llegue será más violenta, letal…”, finalizaba hace dos verano uno de los grandes gurus de la Bolsa española.

He vuelto a visitarlo en su despacho. No se inmuta ni frunce el ceño. “Todo sigue igual o peor que antes en los mercados financieros y bursátiles. El Gran Rebote es una mezcla de juegos de azar y de visiones muy optimistas de futuro propiciadas por la ceguera de los bancos centrales y por su permisividad a la hora de apañar balances. Ha vuelto la contabilidad creativa. Involución en las Bolsas y en las Finanzas mundiales. El mundo está inundado de dólares, euros, yenes y yuanes, pero seguimos sin saber quienes han acaparado los principales lotes, porque el consumidor final sigue enjuto y sin blanca en los bolsillos…”

“...En las Bolsas se vuelve a circular a 250 kilómetros por hora. Y lo que es peor, sin visibilidad. La niebla lo oculta todo: no hay visibilidad ni en lo económico ni en lo empresarial. Pero la gente va como loca por la carretera. Nadie te multa, nadie ha tenido un accidente. Hasta que llegue otro gran batacazo…”

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