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¿Cómo te preparas para el apocalipsis?

Carlos Montero -  Lunes, 28 de Mayo

En el último par de semanas, el teléfono del hotel de cinco estrellas de Tasos Ioannidis, en la isla de Mykonos, ha estado sonando constantemente, pero no con el tipo de preguntas que sus empleados querrían.

"La gente está diciendo que no quieren confirmar una estancia o hacer un depósito", dijo el Sr. Ioannidis, que posee el lujoso Hotel Belvedere, encaramado en un acantilado sobre el mar Egeo. "Tienen miedo de lo que le podría suceder a su dinero si Grecia sale del euro y vuelve al dracma".

Los temores de que Grecia no pueda pagar sus deudas o incluso salir de la unión de Europa, se han profundizado desde el 6 de mayo, cuando los griegos votaron en números impresionantes por partidos de izquierda dispuestos a no cumplir el acuerdo de 170 mil millones dólares del rescate internacional. En estos días, aunque el 80 por ciento de los griegos dicen querer permanecer en el euro, la palabra "drachmageddon" se puede escuchar en las conversaciones de todo Atenas - en las suites ejecutivas, en las tiendas, e incluso en los clubs nocturnos.

"Un retorno a la dracma sería una pesadilla", dijo Ioannidis, cuyas reservas comenzaron a desvanecerse poco a poco hace unos meses y se precipitaron después de las elecciones. "Se crearía un pánico para las empresas y también para las personas que quieran hacer negocios con Grecia."

Cualquier salida del euro, si ocurriera, no se produciría rápidamente, incluso si un nuevo gobierno rechazara los términos del rescate financiero de Grecia, la orquestación de la salida sería jurídicamente complicada y larga.
Pero en estos días pocas personas están tomando riesgos.

Los grandes operadores turísticos como TUI de Alemania y Kuoni de Gran Bretaña, exigen la adición de las llamadas cláusulas dracma en los contratos con los hosteleros griegos. Los diarios británicos están llenos de columnas de consejos para los viajeros preocupados por sus vacaciones en Grecia, o incluso en Portugal y España. Las grandes empresas multinacionales como Vodafone Group, Reckitt Benckiser y Diageo están transfiriendo dinero en efectivo todos los días de sus cuentas griegas a Gran Bretaña para limitar su exposición.

Pero la elaboración de un Plan B está resultando difícil para las empresas griegas, especialmente para las más pequeñas. Hay muchas incógnitas involucradas, y muchas de ellas no pueden ni concebirse. Los economistas dicen que la dracma se devaluaría entre el 50 al 70 por ciento en comparación con el euro.

"¿Cómo te preparas para el apocalipsis?", preguntó Dimitrios Manolis, el dueño de AlfaSolid, una pequeña compañía que fabrica software de diseño. Él ha tenido que reducir gradualmente su equipo de seis ingenieros a dos, ya que las empresas que hacían negocios con él se han derrumbado en medio de una contracción del crédito. "Si Grecia abandona el euro, no habrá trabajo para mí", dijo.

Dimitris Mamoglu, el dueño de una tienda de joyería fina cerca de la plaza Syntagma, dijo que los pequeños negocios no tenían "absolutamente ningún plan" para gestionar un retorno al dracma. "Nadie puede calcular cuánto dinero o tiempo llevaría el cambio", dijo.

Decenas de miles de empresas griegas podrían derrumbarse de un día para otro, dijo Constantino Mihalos, el presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Atenas. Alrededor del 85 por ciento de las empresas griegas emplean a menos de 10 personas, y muchas ya están cerca de la bancarrota.

Con una moneda devaluada, la inflación subiría rápidamente, y las empresas griegas tendrían problemas para pagar las cuentas denominadas en euros de sus proveedores. El comercio con otros países sufriría una marcada desaceleración por un tiempo, ya que los proveedores detendrían las entregas, dañando gravemente a aquellos sectores que dependen fuertemente de las importaciones.
Incluso los grandes exportadores griegos que podrían beneficiarse de una moneda devaluada se oponen a un retorno al dracma, por temor a dañar la imagen del país como un lugar para hacer negocios.

El sistema bancario griego, ya en problemas, se enfrentaría a una seria retirada de los depósitos. Se estima que 250 millones de euros aproximadamente, ya han salido de los bancos griegos desde el inicio de la crisis hace tres años. En los días posteriores a las elecciones, más de 700 millones de euros se retiraron, en un proceso que los bancos esperan que se mantenga mientras no se restaure la seguridad económica y política.

El Fondo Monetario Internacional estima que la salida griega del euro reduciría en más de un 10 por ciento el producto interno bruto de Grecia, por lo menos durante el primer año tras el retorno al dracma.

Posteriormente, señala la teoría, una nueva moneda griega debilitada abarataría el coste de la mano de obra y de productos como el aceite de oliva, como fue el caso de Argentina. Las empresas y los consumidores de otros países comenzarían a comprar productos y servicios griegos. La industria del turismo se vería beneficiada cuando los turistas viajaran a Grecia en busca de gangas.

Pero la esperanza de un mayor impulso en la recuperación por las exportaciones puede ser poco más que una quimera, dijo el Sr. Mihalos, presidente de la cámara de comercio.

Aparte de la construcción naval, la mayor parte de la base industrial de Grecia se ha erosionado en los últimos 30 años desde que el gobierno nacionalizó grandes áreas de la industria. Los negocios generadores de riqueza han disminuido, y decenas de miles de trabajadores despedidos fueron absorbidos por el Estado para reducir el desempleo.

Hoy en día, las exportaciones griegas de productos manufacturados representan sólo el 10 por ciento del producto interior bruto, en comparación con un promedio del 30 por ciento para el resto de la zona euro. Además, la adopción de Grecia del euro aceleró un constante abandono de la producción agrícola. Hoy en día, Grecia importa casi el 40 por ciento de sus alimentos, la mayor parte de su medicina y la casi totalidad de su petróleo y gas natural, una situación que puede conducir a la escasez si los suministros internacionales se detienen por un tiempo.

En caso de que eso suceda, los observadores dicen que Grecia puede necesitar prepararse para disturbios civiles.

"Si vamos al peor de los escenarios, y rezo para que no suceda, va a ser una tragedia griega por completo antes de que se restablezca la normalidad", dijo Mihalos.
 




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