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La huelga tiene un precio: 2.000 millones de euros

Redacción -  Sábado, 24 de Marzo

La cuenta atráspara la séptima huelga general de la democracia ha comenzado. Los sindicatos presentaron la semana pasada la convocatoria formal para el 29 de marzo ante la autoridad laboral. Pero este acto de UGT y CCOO para mostrar su rechazo ante la reforma laboral va a tener una serie de consecuencias que va a pagar, de nuevo, la marca España. Y es que la huelga tiene un precio..., escribe Paula Hidalgo en elEconomista.es

A principios de la pasada semana, CEOE cuantificó las pérdidas económicas que se derivarán de una jornada perdida de 24 horas: 1.000 millones, si la secundara el 35% de la población activa. Es decir, que si, como pretenden los líderes de CCOO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, la sigue el cien por cien de los trabajadores, el coste ascendería hasta los 2.857. millones de euros.

Si se hace una media del seguimiento de las seis huelgas generales anteriores, tomando como referencia los datos que registraron los sindicatos, se puede cifrar el coste de 24 horas sin producir en nuestro país en 2.085 millones de euros. En concreto, para alcanzar tal pérdida, el 73% de los trabajadores tendría que secundar la huelga convocada por CCOO y UGT.

No todo está dicho

Pero de lo que las centrales sindicales no han informado a los trabajadores todavía es del precio que van a tener que pagar directamente de su bolsillo por secundar una jornada de huelga.

Al no acudir al puesto de trabajo el 29-M, el empresario puede no abonar el salario de ese día, que será descontado del sueldo del mes. Por lo tanto, el trabajador tampoco cotizará ese día a la Seguridad Social. Además, también se descontará la parte proporcional correspondiente a complementos salariales y pagas extraordinarias.

Con todos estos datos sobre la mesa, los empresarios españoles han advertido de que esta convocatoria va a tener efectos muy negativos sobre la actividad y la imagen de España. Y han recordado la "urgente necesidad de recuperar la competitividad perdida", además de la estrecha vigilancia por parte de los mercados financieros y de las instituciones europeas. En definitiva, una traba más para salir de la crisis.

En la misma línea se manifestaba el director general del Instituto de Estudios Económicos (IEE), Joaquín Trigo, a quien le preocupa por encima de todo la imagen que España puede transmitir. "Con su situación económica, se ponen a no trabajar y a no dejar trabajar durante un día", cree Trigo que se pueden plantear en Europa. El director general del IEE advierte de que aunque sea una única jornada laboral, de las 260 que se trabaja al año, "representa una pérdida del PIB".

En este punto, el investigador de Fedea José Ignacio Conde-Ruiz considera que para hacer una evaluación fiable del impacto de la huelga sobre el PIB es necesario conocer su seguimiento así como la capacidad de producción del factor trabajo que no esta siendo utilizada. Por otro lado, Trigo se refiere a una serie de costes no necesariamente económicos a los que hay que enfrentarse aunque la movilización no sea completa.

Por ejemplo, por las dificultades en el transporte, que hacen perder el tiempo a quienes, legítimamente, quieren ejercer su derecho a trabajar el día de la convocatoria. En este sentido, el profesor titular de Derecho del Trabajo de la Universidad Complutense, Jesús Lahera, cree que esos "daños colaterales" disminuyen con los servicios mínimos.

Mantener el tipo

Al margen se encuentran también los destrozos que se producen en todas las huelgas generales, recuerda el director general del IEE. El profesor Lahera, en este sentido, puntualiza que los daños que puedan ocasionar los piquetes son actos ilegales, por lo que "habrá que confiar en la ley".

Otro de los efectos nocivos para nuestra economía se encuentra en la posibilidad de que las empresas que se planteen invertir en España se echen atrás. Sin embargo, Lahera opina que también se puede sacar una lectura positiva de la huelga porque se lanza la señal, tanto a Bruselas como a los empresarios foráneos, de que en España se están haciendo reformas en profundidad. Además, no olvida que se demuestra que en España se ejerce con toda normalidad el derecho a la huelga de los trabajadores.

En este sentido, el presidente de Freemarket, Lorenzo Bernaldo de Quirós, además de mostrarse convencido de que la huelga va a ser un fracaso, opina que si el Ejecutivo de Rajoy no cede ante los sindicatos y se mantiene firme en cuanto a la reforma laboral, que además, recuerda Quirós, "es competencia del Gobierno, que no tiene que negociarlo con los sindicatos", va a lanzar la imagen positiva a Europa de que "mantiene el tipo".

En cualquier caso, todas las advertencias que se están lanzando a los representantes de los trabajadores para que reflexionen tienen una base económica que no se puede obviar.




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