La Carta de la Bolsa La Carta de la Bolsa

Los inversores ya han encontrado un nuevo tema del que preocuparse. Y éste puede ser importante.

Carlos Montero -  Jueves, 22 de Marzo

Una vez mitigada la incertidumbre sobre la crisis griega, el mercado está buscando otro hecho en el que preocuparse. “Los inversores necesitan estar eternamente preocupados”, me comentó en una ocasión un antiguo compañero en el banco de inversión donde trabajaba en mi juventud.

La subida del precio del petróleo era un buen candidato a focalizar esta preocupación, pero a menos que suba a niveles cercanos a los máximos históricos, no creo que afecte a las bolsas lo suficiente como para provocar una corrección severa. El factor que actualmente más inquieta a los inversores es la posible desaceleración de los beneficios empresariales.

El consenso de analistas espera que el beneficio por acción para el S&P 500 crezca en 2012 un 9,31% interanual, y un 12,5% en 2013. Esto implicaría un PER12 de 13,22 veces beneficio, y un PER13 de 11,7 veces beneficio, ambos niveles por debajo de la media histórica, lo que implica potencial de revalorización de las bolsas.

Pero evidentemente, hay voces disonantes de ese consenso. Y una de las más importantes es Richard Bernstein, que junto con David Rosenberg, ambos analistas de Bank of America Merrill Lynch, hacen un tándem difícil de igual en Wall Street.

Bien, pues Richard Bernstein en una reciente nota de investigación se muestra especialmente preocupado por los beneficios empresariales en EE.UU. Dice así:

“La historia de los beneficios empresariales en EE.UU., está mostrando la primera grieta en la armadura. La proporción de empresas que han sorprendido negativamente en la publicación de sus resultados, se ha incrementado de manera muy significativa en la temporada actual de presentación de cuentas. El 30% de las empresas que han publicado resultados han sorprendido negativamente. Si esto se extiende a la totalidad de temporada de resultados en 2012, sería el peor período desde 2008.

Parece cada vez más claro que el ciclo de ganancias se está desacelerando lo suficiente para considerar la probabilidad, aún bastante baja, de una recesión en los beneficios. No estamos sugiriendo una recesión inminente. Nosotros estamos simplemente apuntando que los beneficios, por primera vez en este ciclo, se están debilitando lo suficiente como para considerar esta opción.

Pero Richard Bernstein no es el único analista que muestra su preocupación por los beneficios empresariales en EE.UU. James Montier, analista de GMO, recoge en el gráfico que publicaremos a continuación, los distintos componentes del crecimiento de los beneficios empresariales. En el se ve claramente como la inversión neta ha sido históricamente el gran impulsor de las ganancias, pero en los últimos años, este papel lo ha adoptado el déficit fiscal del gobierno.

El problema reside en que ese déficit fiscal no se puede mantener en el tiempo. Aunque este ejercicio es probable que continúe, dado que es un año electoral, es más que probable que el ahorro gubernamental se incremente en los próximos ejercicios, lo que tendrá un claro efecto negativo sobre los beneficios empresariales.

Montier defiende que a menos que las familias comiencen a reapalancarse de nuevo, o mejore el balance por cuenta corriente, es muy probable que los beneficios empresariales caigan. Lo que apoyaría la posible reversión de los márgenes operativos.

Este escenario de caída de los beneficios empresariales en EE.UU. no está en absoluto descontado por el mercado, de hecho, como apuntábamos al principio del artículo, las estimaciones consenso apuntan un incremento del BPA del S&P 500 en 2013 por encima del 12%. La conclusión es que si Bernstein y Montier tienen razón, y suelen tenerla, las bolsas deberían emprender una fuerte corrección a la baja en los próximos trimestres.
 




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