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Otro Septiembre Ѣ€“ y 9

Santiago Niño Becerra - Martes, 01 de Septiembre Bueno, vamos con los epílogos.

Epílogo Primero:
Como comentamos, la recuperación llegará a través de la productividad, de la eficiencia, pero eso supone saltar de nivel: hacer las cosas de otra manera, la “solución”, recordemos (pero recordémoslo bien), está en “lo nuevo”.

ilustraciónLas clases sociales / grupos actuales carecen de continuidad porque no tienen sentido en un modo de actuación guiado por la eficiencia, del mismo modo que el artesanado, la nobleza y el campesinado protagonistas en el Sistema Mercantilista fueron barridos por el Capitalismo: evolucionaron hasta que su modo de producción quedó agotado después de que nuevos planteamientos filosóficos tomaran forma en una nueva estructura. De la reacción contra el antiguo orden y su posterior destrucción nació nuestro actual Sistema. Hoy no llegaremos a tanto: nos quedaremos en un cambio sistémico, como en los 50 en relación a los 20, que no está mal.

La nueva estructura que actualmente se está determinando, una nueva estructura que posibilite la máxima productividad, suena bien, pero si nos paramos a pensarlo es algo completamente diferente a lo que hasta ahora hemos vivido, es un modo de hacer totalmente distinto al que hasta ahora hemos utilizado. A partir del 2010, a partir del crash, múltiples cambios van a producirse, profundísimos, y cambios así tienen consecuencias: en la población, en el modo como el PIB es generado, en la cantidad de PIB que es preciso generar, en el mismo concepto de necesidad. En el qué hacer, en el cómo hacer, en el dónde hacer.


Epílogo Segundo:
El fin del darwinismo es parte de la nueva filosofía ya definida, del nuevo planteamiento filosófico: desaparece el azar, la aleatoriedad, el fenómeno no previsto, para pasar a influirse en la propia realidad programando la evolución, la forma en que la vida avanza y se manifiesta: ya no será la especie o los individuos que sepan adaptarse quienes sobrevivan sino aquella o aquellos que sean programados para adaptarse al cambio que se introduzca, que se decida.

Dos textos para meditar:

“El descubrimiento biológico más importante de años recientes es que los procesos vitales están dirigidos por programas (...) la vida no es meramente una actividad programada, sino una actividad que se programa a sí misma”. (W.H. Thorpe, “The Frontiers of Biology”, 1977. Citado por Jeremy Rifkin, “El siglo de la Biotecnología”, Grijalbo / Mondadori 1999).

“Me temo que la futura será una sociedad de exclusión, por la simple dificultad biológica para aprender cosas nuevas”. (José Manuel Morán, en el momento miembro del Consejo Económico y Social, en la sexta conferencia Computerwold, primera semana Junio del 2000. Ciberp@ís 08.06.2000).


Epílogo Tercero:
Las caídas que se están produciendo en el comercio internacional y que en muchos casos ya pueden ser calificadas de hundimiento suponen el fin de las exportaciones como motor de crecimiento para diversas economías, tanto en el caso de bienes y servicios de alto valor añadido como en el de medio y medio-bajo valor; las reducciones de las exportaciones de Francia, Alemania, Japón, China e India son significativos ejemplos.

Esta caída de las exportaciones se encuadra en el retroceso que está experimentando el comercio internacional y en el proteccionismo que se está instalando en todos los países a pesar de los cánticos al libre comercio que los actores de la política internacional van pregonando en todos los foros y desde todas las instituciones (cánticos que a medida que vayan pasando los meses se irán apagando). Pero la caída de las exportaciones supone otra cosa: muy vieja, pero, a la vez, muy nueva.

El proteccionismo es defensivo porque es instintivo: ante un peligro el ser humano tiende a defenderse, y, ante la crisis, la defensa de la economía “nacional” se convierte en un acto reflejo: defender lo propio potenciando “lo nuestro”. La lectura de este acto puede realizarse desde dos vertientes: defiendo lo mío sin importar el coste; también: como mi economía es altísimamente productiva lo mío está defendido. Pero el proteccionismo, en el fondo, lo que está poniendo de manifiesto es una carencia: la ineficiencia.

A pesar de las proclamas de los políticos, veremos numerosísimas manifestaciones proteccionistas durante los años más duros de la crisis, luego, como por ensalmo, desaparecerán, pero no porque se pronuncien maravillosos discursos en hermosos escenarios, sino por pura eficiencia; pero algo así tendrá consecuencias: la no necesidad de estructuras productivas ineficientes y la sustitución de unos lugares productivos no eficientes por otros que sí lo sean: una solución nueva, pero, a la vez, muy vieja.

Tan vieja que ya nos hablaba de ella David Ricardo en sus “Principios de Economía Política y de Tributación” publicados en 1817: “(Si los capitales ingleses pudiesen invertirse en Portugal) los capitalistas ingleses y los consumidores de los dos países saldrían ganando si tanto el paño como el vino se producen en Portugal”. Evidentemente, no es casualidad el año en el que el sabio enunció la idea que subyace en la frase: en 1820 tuvo lugar otra crisis sistémica. Ahora actualicen la frase (pero actualícenla de verdad).

Epílogo Cuarto:

España, claro. Hace unos días, un abogado especializado en temas económicos que trabaja en USA y en media Europa, me hizo una reflexión. Refiriéndose a España me dijo que “se había inventado un país”.

España, antes de su boom, era de una manera, se producían unos bienes, se hacían unas cosas de unos determinados modos; España, cuando eso sucedía, era un país estable, en el que sucedían cosas raras, y era pobre, y estaba atrasado, por eso su población emigraba. Un día, tomado como base “lo inmobiliario”, se dio un giro radical a la economía y a la sociedad españolas: se inventó un país: se pusieron en marcha, de la nada, una serie de actividades antes inexistentes, o casi (piensen en la actividad que quieran: su existencia o su hipercrecimiento es consecuencia de “lo inmobiliario”: el chiringuito de playa que vende cerveza a metros no existiría sin el turismo nacido como consecuencia de “lo inmobiliario”) y España se puso a crecer, su PIB a aumentar, la renta de la población comenzó a incrementarse, aparecieron megafortunas y, según se cuenta, se generalizaron las cosas raras; España se hizo menos pobre, se tornó menos atrasada, su territorio se llenó de inmigrantes, pero la inestabilidad aumentó.

La segunda forma de proceder está agotada y volver a lo de antes, en la versión de antes, es imposible. Posiblemente sea España uno de los territorios / países en los que más cosas van a tener que ser replanteadas, probablemente porque sea uno de los países en los que más lejos se llevó el invento.

Bueno. Ya hemos finalizado la serie “Otro Septiembre”. Si Ud. acaba de volver de sus vacaciones en un Azimut Leonardo surcando las aguas de Capo Testa y disfrutando del entorno de Porto Cervo, tal vez no haya podido leer la serie completa; si es así, le sugiero que acceda al archivo de lacartadelabolsa y que la lea.

Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

@sninobecerra

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.




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