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Para España, el plan “banco malo” no es la solución rápida

Reuters -  Sábado, 05 de Mayo

espanaSi España está buscando un modelo de "banco malo" para hallar una cura a su delicado sector bancario, tiene muchas opciones ya existentes a las que recurrir a lo largo de Europa. Suecia, Irlanda, Reino Unido y Alemania ya tienen sus propios modelos. Y todos podrían ofrecer elementos atractivos para las autoridades políticas españolas.
Madrid está sondeando a bancos de inversión para crear su propia estructura, mientras trata de liberar a los bancos de sus activos inmobiliarios tóxicos, permitiéndoles concentrarse en conceder créditos y ayudar al país a salir de un profundo abismo económico. Es poco probable que opte por un modelo igual a los que ya se han probado, recurriendo en su lugar a características de cada uno de ellos. Lo que debe evitar, según banqueros, expertos inmobiliarios y analistas, es fracasar en rebajar el valor de los préstamos y recapitalizar a los bancos, lo que minaría aún más la confianza. Incluso si España recupera la fe en sus bancos, la experiencia en Suecia muestra que la participación del Estado es casi segura y que llevaría décadas poder enderezar el banco malo resultante. "España necesita aislar a los bancos de más problemas inmobiliarios, trazando una línea bajo esta exposición, de modo que puedan continuar", dijo Jonathan Thompson, presidente de la consultoría internacional en bienes raíces de KPMG.

"Pero esta tiene que ser una entidad apoyada por el Gobierno, con tiempo y capital. Este es un asunto que necesitará trabajo, ciertamente más de cinco años", dijo.

España ha dicho que no pedirá dinero a la Unión Europea o al Fondo Monetario Internacional (FMI) para resolver el problema de sus bancos, mientras sufre con sus propias finanzas. Eso supone que es poco probable que un banco malo, o variación de esa estructura, pueda forzar a los bancos a asumir pérdidas lo suficientemente grandes sobre sus activos.

"La solución preferida en el mercado sería que España acudiese al FEEF (Fondo temporal Europeo de Estabilidad Financiera o al MEDE (Mecanismo Europeo permanente de Estabilidad) para obtener fondos para recapitalizar los bancos. Pero entre lo que se ha propuesto hasta el momento (...) no hay capital fresco", dijo Jon Peace, analista de bancos de Nomura.

ACTIVOS TÓXICOS

La semana pasada, una fuente del Ejecutivo español dijo que el sector bancario español, no el Gobierno, asumiría el costo de las pérdidas que no se provisionen en activos inmobiliarios después de que ellas se trasladen a una sociedad holding.

El Gobierno planea trasladar los activos tóxicos de los balances de los bancos a entidades inmobiliarias holding para el verano boreal. Un órgano independiente de profesionales inmobiliarios evaluaría los activos y después los vendería.

Bajo la reforma bancaria española presentada en febrero por el Gobierno de centro-derecha de Mariano Rajoy, los bancos ya tienen que hacer fuertes provisiones por su exposición inmobiliaria.

"El peligro es que España se convierta en Irlanda, donde los activos se convierten en una parte del Estado. El asunto es si se puede saltar esto y conseguir capital para los bancos, tener una valoración más realista de los préstamos, estabilizar el flujo de depósitos y mejorar la situación de financiamiento", dijo Peace de Nomura.

En un caso extremo, el fracaso podría socavar la confianza de los clientes y llevar a una corrida de depósitos.

Un resultado más probable podría ser lo que sucedió en Japón en la década de 1990, cuando la lucha por controlar una crisis bancaria desembocó en una larga "década perdida" de desapalancamiento dado que su economía se estancó.

Los bancos españoles han visto miles de millones de euros en pérdidas tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria en el 2008. El Gobierno busca lo que denomina una "estructura de liquidación" -rechaza utilizar el término "banco malo"- para sacar los activos tóxicos de los balances de los bancos.

Un banco malo es un vehículo creado para comprar los créditos con problemas de recuperación. A cambio de limpiar al banco "bueno" de sus activos tóxicos y facilitar su recuperación, lo fuerza a asumir un fuerte castigo en la valoración de los préstamos.

El banco malo que creó Suecia en 1992 sentó precedente. Más recientemente, han habido variaciones en Irlanda, Reino Unido, Suiza y Alemania, y hasta en lugares como Letonia.

SE AGOTA LA PACIENCIA

Las dudas sobre la calidad de los activos de los bancos españoles está minando la confianza en el sector, a lo que se suma la perspectiva de la recesión.

"Hasta ahora hay desconfianza y pérdida de paciencia por parte del mercado sobre el proceso de reestructuración ¿Necesitarán ayuda externa? Creo que lo que necesitan es un par de ojos desde fuera para asegurarse de que hay una evaluación independiente y sólida de los activos problemáticos", dijo Antonio García Pascual, de Barclays Capital.

El Gobierno ha exigido este año a los bancos que hagan provisiones por 54.000 millones de euros por sus potenciales activos inmobiliarios, pero analistas estiman que se necesita más para cubrir los préstamos corporativos y residenciales.

Los analistas de Barclays estiman que se necesitan otros 40.000 millones de euros en provisiones, y algunos asumen que las necesidades son aún mayores.

Crear un banco malo podría ser un modo de salida, pero no es una solución barata ni rápida.

Irlanda espera que le lleve una década deshacerse de los activos que puso en su vehículo en el 2009.

Suecia logró disolver su banco malo -llamado Securum, que tomó préstamos de riesgo de dos de sus bancos más complicados- después de cinco años. Se le alabó por lograr que se restaurase la confianza en sus bancos y lograr que su economía creciera.

Irlanda tomó medidas durante la crisis bancaria del 2009 al forzar a los bancos a poner sus créditos tóxicos en un nuevo vehículo, denominado NAMA, a precios de mercado, obligando a los bancos a aumentar capital para absorber el golpe.

La esperanza inicial de que los activos redujeran su valor en un 20 por ciento fue optimista, y las pérdidas fueron en promedio del 57 por ciento, lo que necesitó de enormes rescates estatales.

Aquel modelo descubrió los inconvenientes de este enfoque. Transferir activos a una entidad legal nueva materializa inmediatamente enormes pérdidas, presionando al Estado.

MÁS PROVISIONES

Sin embargo, España no se enfrentará a tan enorme contratiempo, ya que las provisiones sobre activos problemáticos habrán alcanzado a finales del 2012 el 80 por ciento del valor de los terrenos sin desarrollar en su cartera de activos inmobiliarios, además del 65 por ciento del valor de los departamentos en construcción y el 35 por ciento del valor de las viviendas terminadas, según la reforma bancaria presentada.

El mercado espera más provisiones, pero no serán al valor libro original.

Reino Unido no optó por un único banco malo. Sus dos principales bancos en apuros -Royal Bank of Scotland y Lloyds - fueron rescatados por el Estado y establecieron divisiones no estratégicas para agotar sus miles de millones de libras en activos problemáticos.

El Gobierno británico también dio garantías, por lo que las pérdidas serían limitadas, pese a que Lloyds optó por no unirse al plan, y RBS no necesitará utilizarlo.

La estructura suiza para rescatar a UBS pasó por tomar unos 60.000 millones de dólares de sus activos en problemas y ponerlos en un fondo controlado por el banco central. Tras aumentar capital, UBS puso unos 6.000 millones de dólares en acciones dentro del banco malo, y la estructura se alabó por haberle dado confianza a los inversores.

"Una opción, basada en el modelo de Northern Rock, es tomar los activos buenos y expandirlos", dijo Nils Melngailis, de la casa especializada en reestructuraciones Álvarez & Marsal, que también fue presidente ejecutivo del letón Parex Bank, que fue dividido en un banco bueno y otro malo tras la crisis financiera del 2008.

"Esto evita algunos de los problemas del precio de transferencia y te quedas con la vieja entidad, que se puede reducir, vendiendo los activos buenos más fácilmente", dijo Melngailis. "Esto requiere de un elemento de intervención del Gobierno para capitalizar al "banco bueno", agregó. (Información adicional de Sinead Cruise, Sarah White y Victoria Howley; Editado por Alexander Smith y David Holmes; Traducido al español por redacción Madrid)




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