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Sueldos públicos

Santiago Niño Becerra - Sábado, 30 de Mayo

Pienso que un cargo público debe cobrar una remuneración con arreglo a su responsabilidad, y que tiene que exigírsele en consecuencia. Pienso que los cargos de las AAPP en España cobran muy, muy poco, pero también que la exigencia de que son objeto no está en línea con su cargo.

Un presidente de un Gobierno, un Ministro, un Subsecretario, un Alcalde, tienen una responsabilidad enorme. Se encuentra aceptable que el presidente de un banco perciba una remuneración de seis millones porque es un ente privado y tal remuneración ha sido decisión de la junta de accionistas (luego se puede estar de acuerdo, o no, con la fiscalidad que ha de soportar), pero parece mucho que un presidente de Gobierno perciba menos de 100.000 euros al año o un alcalde de una ciudad como Barcelona menos de 150.000.

¿Se es consciente de la catástrofe económica que puede causar un presidente de Gobierno con una o dos decisiones erróneas decididas por el Gobierno que preside? ¿Se imaginan la hecatombe que un alcalde de una gran ciudad puede ocasionar en las cuentas municipales con un par de medidas nefastas?. Y, ¿ante quiénes responden? ¿Ante unos electores que no les votarán en las próximas elecciones? Lo siento, para mi no es suficiente.

Tal y como yo lo veo España se halla en la situación de postración económica en la que se halla –déficit de 60.000 M y deuda pública de 1.500.000 M que tendrán que ser reducidos a 0 y a 600.000 en el 2020– debido a una serie de decisiones horribles tomadas entre el 2000 y el 2010. Ha habido cambios de Gobiernos, cierto, y hay quienes perdieron las elecciones, también cierto, pero, con respecto a aquellas decisiones que han llevado a este desastre, ¿quiénes se han preguntado si fueron las mejores que se podían tomar y quienes las tomaron eran los más adecuados para tonarlas?.

No hay diferencias entre administrar una gran multinacional y un país o una gran empresa y una región o un ayuntamiento grande. Los entes privados buscan el beneficio para repartirlo entre sus accionistas, los públicos también: para repartirlo entre la ciudadanía. En el mundo privado la última línea de la cuenta de explotación debe ser positiva, en el mundo público debe ser cero.

Mi sugerencia: hay que subir la remuneración de los cargos públicos, mucho, mucho, a fin de atraer a los mejores cerebros. Hay que subírsela mucho y exigirles responsabilidades: todas. Es mi punto de vista, claro.

@sninobecerra

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.




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