Viernes, 25 de Mayo de 2012

¿Y dónde pongo entonces mi dinero?

José Luis Martínez Campuzano -  Miércoles, 25 de Enero Creo que fue el Ministro de economía alemán el que la semana pasada recomendó a los países más cuestionados del Euro que redujeran la deuda. Parece una obviedad, pero es la primera vez que lo escucho. Piensen en ello.

Ya no hablamos de seguir con los ajustes fiscales para reconducir el déficit a niveles nulos. De hecho, durante este proceso de ajuste la deuda sigue creciendo por la suma del déficit y por el aumento de los activos financieros (les dejo que adivinen qué tipo de activos). Ahora entramos en la segunda fase donde el objetivo es lograr una deuda sostenible en el tiempo.


No creo que pueda equivocarme mucho si pensamos en ajustes fiscales adicionales superiores al 6 % del PIB en los países desarrollados para estabilizar la deuda. Y mantener superávit primarios superiores a 3 o 4 puntos del PIB para iniciar el duro proceso de reducirla. ¿20 años? Al final, la combinación se centra entre el nivel objetivo final de deuda que podría ser del 60 % y el ritmo de crecimiento de la economía. Sin duda, tenemos por delante un duro trabajo que hacer.


También, la tentación de coger atajos, en el fondo una restructuración de la deuda, nos surgirá con demasiada frecuencia en el futuro. ¿Y la inflación? En Japón ya reconocen abiertamente que la inflación puede ser un objetivo de política económica. Pero crear inflación “estable” no es tan sencillo como parece en un contexto de debilidad económica, reducción de deuda y deterioro de expectativas de los agentes económicos.

 

Ante esta situación entenderán la razón de que el triple A en rating esté en vías de extinción. Más allá de que el doble A sea también un estupendo nivel de riesgo, la realidad es que la consideración de un activo libre de riesgo quedará en los libros de historia como una anécdota del pasado. Pero ya saben que la historia, aunque con matices, siempre se repite. Muchos inversores preguntan ahora por activos donde colocar su dinero que les ofrezcan elevada rentabilidad y bajo riesgo.


¿Cómo explicarles que nos enfrentamos a un escenario a medio plazo con tipos de interés casi nulos derivados de mínima inflación y bajo crecimiento? ¿cómo transmitirles que deberían primas proteger su capital? Reconozco que cuando la discusión sube de tono, puedo echar mano de las rentabilidades negativas a corto plazo en países como Alemania o Estados Unidos. Pero admito que yo mismo añoro rentabilidades reales del 6 o 7 % en los noventa y a principios el milenio, sólo colocándolo en deuda pública. El activo por definición libre de riesgo.


Es llamativo como ahora el activo que puede llegar a suponer más riesgo sea precisamente la deuda pública. ¿Cómo hemos llegado a esta situación? no me quiero meter con las agencias de rating, que sólo ofrecen opiniones. Pero es evidente que todos fallamos al valorar el riesgo en nuestra cartera durante la Gran Moderación de forma que el deterioro de los balances llevó a una situación financiera y económica límite que contaminó a las finanzas gubernamentales y que ahora es precisamente la deuda de los estados la que puede actuar como factor de desestabilización de la banca. Sí, el Mundo es complicado.

 

¿Y dónde pongo entonces mi dinero? Ante un proceso de desapalancamiento como al que nos enfrentamos, no tener deuda es un lujo. No sólo porque reduce el riesgo de tensión en los mercados, también porque ofrece un amplio margen de maniobra para aprovecharse de la debilidad presente y futura del mercado. ¿Y las empresas? Crédito y bolsa pueden ser activos interesantes…siempre que se elija bien.


¿Están de acuerdo conmigo que las empresas ha sido uno de los pocos sectores donde el proceso de reducción de la deuda está más avanzado? Según nuestros cálculos las empresas han reducido su deuda sobre beneficios en los diez últimos años, aunque es cierto que sólo un 5 % ha sido reducción real de deuda y un 20 % mejora de los resultados empresariales. Niveles de 110 % de beneficios, probablemente 70 % en dos o tres años.


La tendencia es clara y también opuesta a la que seguiremos viendo a corto plazo en la deuda pública. ¿Por qué creen que los analistas nos empeñamos en hablar de lo barato del mercado ante un estancamiento de los precios en los últimos años?


Sí, las bolsas son un interesante activo para invertir para aquellos que tengan paciencia y colchón financiero que les permita soportar la inestabilidad del mercado. El crédito, también. Pero lo cierto es que no hay mucho papel en el mercado dejando al margen el sector financiero. Y el sector financiero seguirá siendo objeto de debate, incluso entre las autoridades financieras sobre su regulación, a corto plazo.

 

¿Qué no les he ayudado mucho? Yo pienso precisamente lo contrario.


José Luis Martínez Campuzano es Estratega de Citi en España


[Volver]