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Las pruebas de tensión desprecian el riesgo de deflación y el apalancamiento

Miercoles, 29 de Octubre de 2014 Carlos Montero

Los tan esperados test de estrés de los bancos de la zona euro han quedado empequeñecidos por las poderosas fuerzas deflacionarias y en gran medida subestima el riesgo de un alto apalancamiento de la deuda en una crisis, según piensa una serie de analistas de alto nivel. Por ejemplo, George Magnus, asesor sénior de UBS, dijo que el Banco Central Europeo había tenido una "gran omisión" ignorando el riesgo de deflación, dados los efectos profundamente corrosivos que puede tener sobre la solvencia bancaria. "La mayor parte de la periferia de la zona euro ya está en deflación. No pueden dejar esto fuera de los controles. Es una cuestión de una diligencia básica", dijo.

El "escenario adverso" más extremo del BCE incluyó una caída de la inflación al 1% este año, pero la tasa ha caído muy por debajo al 0,3%, o casi cero una vez que se eliminan los efectos fiscales. Los precios han caído en los últimos seis meses más o menos, y la proporción de mercancías en la cesta de precios de la UEM que están en deflación ha subido al 31%.

Pero el BCE se mantiene en modo negación: "No tenemos un escenario de deflación, porque de hecho no consideramos que la deflación vaya a suceder", dijo el vicepresidente del BCE, Vitor Constancio.

“El BCE había prometido ser duro en su primera prueba real como nuevo regulador de Europa, con la promesa de restaurar la credibilidad tras el fiasco de las pruebas de esfuerzo anteriores de la Autoridad Bancaria Europea en 2010 y 2011”, dice Ambrose Evans en un artículo en The Telegraph.

“El objetivo es limpiar el sistema financiero de una vez por todas, con la esperanza de que esto vaya a crear más tracción para las medidas de estímulo del BCE. Sin embargo, el banco tiene que caminar por arenas movedizas ya que existe el riesgo de una nueva contracción de los préstamos, y, posiblemente, una nueva crisis.

Los resultados dados a conocer el fin de semana sugieren que el BCE ha optado por la seguridad. Tan sólo 13 bancos deben recaudar nuevo capital, en su mayoría pequeños prestamistas en Italia y los países periféricos. Ahora tienen nueve meses para recaudar 9.500 millones de euros, una suma trivial en contraste con el balance del sistema de préstamos de 22 billones de euros. Los bancos europeos se han reservado un extra de 48.000 millones de euros en provisiones. Los créditos vencidos han subido en 136.000 millones de euros.

Los expertos independientes dicen que el BCE ha infravalorado la amenaza de crash. Un estudio realizado por Sachsa Steffen, de la Escuela Europea de Administración (ESMT) en Berlín, y Viral Acharya, en la Escuela de Negocios Stern de Nueva York, calculó que los 39 mayores bancos europeos necesitarían ellos solos 450.000 millones de euros de nuevo capital. "El mayor error de las pruebas del BCE es que no analizan el riesgo sistémico en un escenario donde haya ventas forzadas y efectos de retroalimentación, como ocurrió en la crisis de Lehman", dijo el profesor Steffen.

Su estudio se centró en los niveles de apalancamiento en lugar de los activos ponderados por riesgo, que están sujetos a la discreción de los reguladores nacionales y puede ocultarse fácilmente.

El BCE ordenó al Monte dei Paschi di Siena, el banco más antiguo del mundo, que recaude 2.100 millones de euros para cubrir las pérdidas de los derivados de trading y el legado desastroso de un acuerdo de adquisición en 2008. El banco dijo que está estudiando "todas las opciones estratégicas", una pista que sugiere que podría verse forzado a una fusión.

El profesor Steffen dijo que los bancos alemanes y franceses incurrirían en las mayores pérdidas, con diferencia, ante una verdadera crisis, un riesgo que no se analiza en las pruebas del BCE. Dijo que no se podían comparar con las pruebas realizadas por las autoridades de Estados Unidos en 2009. El Tesoro de Estados Unidos obligó a los bancos a recaudar más capital aunque no quisieran. Por su parte, los reguladores europeos les dan la opción de recortar sus balances, lo que agravaría la escasez de crédito en el sur de Europa.

Philippe Legrain, un ex economista de la Comisión Europea, dijo que los reguladores nacionales han sido hechos prisioneros por los bancos, y en connivencia con ellos ocultan los problemas. El BCE está bajo el control de Alemania y Francia, lo que explica por qué las únicas víctimas de los sacrificios fueron bancos de menor importancia en los países "políticamente menos poderosos".

Legrain dijo que es un grave error que las pruebas de estrés no asuman el escenario de deflación. "Teniendo en cuenta que causaría estragos en los balances de los bancos, es una farsa. La deflación elevaría las tasas de interés reales y eso aumentaría la carga de la deuda", dijo.

Incluso una baja inflación de alrededor del 0,5% ya está causando que los ratios de deuda se disparen en el sur de Europa, subiendo un 5% del PIB cada año en Italia a pesar del gran superávit primario. Una trampa deflacionaria podría revivir los temores de una crisis de deuda en estos países, con efectos de contagio para los bancos que poseen bonos del gobierno. El "círculo vicioso" entre los estados y los bancos sigue estando ahí a pesar de las conversaciones sobre la unión bancaria.

"Es muy revelador que el BCE optara por ignorar la deflación porque ellos mismos son responsables de ello", dijo el profesor Richard Werner, de la Universidad de Southampton y un ex asesor de Japón.

"Lo que aprendimos en Japón es que la deflación conduce automáticamente a las quiebras, porque el PIB nominal se reduce. Japón tenía 20 grandes bancos en 1990 y ahora tiene tres. La deflación fue el mecanismo que provocó esto. El BCE está siguiendo exactamente los mismos pasos que el Banco de Japón", dijo.”

 

Fuentes: Ambrose Evans – The Telegraph

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