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Algo va realmente mal cuando las palabras serias de gente seria, genera risas descontroladas

Carlos Montero - Martes, 09 de Octubre

Durante este fin de semana comentaba con antiguo compañero londinense, la poca repercusión que ha tenido en los medios españoles, la comparecencia que realizó el pasado jueves Luis de Guindos, Ministro de Economía y Competitividad español, en la afamada London School of Economics. Y aunque sí se ha apuntado sobre esa comparecencia, nada se ha dicho, al menos que yo sepa, sobre el gran escepticismo que las palabras de Guindos generó en la audiencia.

Tenemos que irnos a los medios internacionales para comprobar cuales fueron las verdaderas interpretaciones que la audiencia de la LSE hizo de las palabras del Ministro español. Holly Ellyatt señala en la CNBC que uno sabe que algo va realmente mal cuando le dices a una audiencia de académicos y estudiantes de una universidad de élite que tu país no necesita un rescate, y se escuchan risas en toda la habitación. Y añade:

Esto es lo que le sucedió al Ministro de Economía español, Luis de Guindos, cuando se subió al escenario de la London School of Economics y se convirtió en un inesperado cómico la pasada noche del jueves.

“España no necesita un rescate en absoluto", dijo De Guindos de forma seria y sombría, y las risas se extendieron por todo el público – incluso el intérprete del Ministro no pudo ocultar una sonrisa.

Para no ser perturbado por la incrédula audiencia, cuya audible risa se extendió por toda la habitación, de Guindos dijo que el programa de reformas de Madrid sería suficiente para evitar un rescate soberano pleno y que el programa de recompra de bonos del Banco Central Europeo sería suficiente para ayudar a la recuperación española.

"Lo que tenemos es una propuesta del Banco Central Europeo para intervenir en el mercado secundario con ciertas condiciones", dijo. "Ellos han exigido ciertas condiciones para realizar esta intervención".

De Guindos, hablando en un mal pero claro Inglés, dijo que España apoyó el programa de compra de bonos del BCE y que había una distinción entre un rescate completo de España supervisado por la troika (el BCE, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional Fund) y la aceptación de una mayor línea de crédito que el BCE ofrecería a través de la compra de bonos.

De Guindos señaló que, además de las acciones del BCE, era importante "el compromiso de las instituciones europeas en el futuro del euro" mediante un compromiso con la unión fiscal.

"España va a apoyar activamente un sindicato bancario y una unión fiscal para la zona euro", dijo. "Para que España se recupere es muy importante disipar y eliminar todas las dudas sobre el futuro del euro".

Descendiendo de la comedia al drama, la intervención del Ministro de Hacienda se vio interrumpida por manifestantes en la audiencia de la LSE, que sostenían abucheando al Ministro una pancarta que decía "España en venta".

De Guindos dijo a la audiencia Londres: "A veces los gobiernos tienen que tomar decisiones impopulares. Comprendo perfectamente el desánimo de la población a causa de estas medidas, pero creemos que son totalmente necesarias para que España retorne a una situación estable y de crecimiento en el futuro".

A pesar de la risa causada por el comentario de rescate de Luis de Guindos, la realidad económica que enfrenta España es preocupante. El desempleo afecta actualmente a una de cada cuatro personas y las empresas, grandes y pequeñas, están abandonando el país en masa provocando que los ingresos fiscales del gobierno caigan de forma dramática. Añadiendo presión a este escenario, se espera que próximamente Moody’s rebaje la calificación crediticia del país a la categoría de basura.

Los estudiantes y profesores de la LSE no se creen que España pueda evitar el rescate pleno de su economía. Tampoco lo cree el mercado, que mantiene las primas de riesgo controladas por la amenaza de una intervención masiva del BCE en el mercado secundario de bonos. Y tampoco lo creen los ciudadanos españoles, que temen nuevas medidas de austeridad por los criterios de condicionalidad a los que se refería de Guindos.

Parece obvio entonces afirmar que el gobierno español tiene actualmente poca credibilidad en este asunto. Una escasa credibilidad que genera sonrisas en los jóvenes estudiantes londinenses.




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