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8 preguntas clave para entender la salida de Grecia del euro

Carlos Montero -  Miércoles, 16 de Mayo

Grecia está definiendo el comportamiento del mercado bursátil y del euro en las últimas semanas, y después de que no se haya alcanzado un acuerdo de Gobierno y el país esté abocado a unas nuevas elecciones, seguirá siendo centro de atención hasta al menos mediados de junio.

No hay ninguna comisión jurídica en los tratados de la Unión Europea para que un país salga de la zona euro, algo que sitúa a los expertos en aguas desconocidas cuando se trata de evaluar el método y sus repercusiones. Pero si Grecia se viera obligada a abandonar la Unión Monetaria al perder el apoyo financiero, sería una muestra de que el proyecto de moneda única se puede desintegrar, así como integrar. El Wall Street Journal intenta responder las 8 preguntas claves sobre la potencial salida de Grecia:

1. ¿Cómo abandonaría Grecia el euro?

En este escenario, la autoridad griega tendría que ponerse de acuerdo en una fecha de salida con el resto de la zona euro para la introducción de una nueva moneda (vamos a llamarla el nuevo dracma). Se diría que a partir de esa fecha, todos los salarios públicos y las pensiones se pagarían en dracmas. Los depósitos bancarios también se redenominarían. Es probable que la autoridad decida un tipo de conversión inicial de los contratos nacionales en euros al nuevo dracma (digamos en una relación uno a uno), es probable que después se deje que el cambio se fije en el mercado de divisas. Esto podría provocar una fuerte devaluación. Si los griegos prevén eso, habrá un riesgo de fuga de capitales y aumento de las retiradas de los bancos. Esto podría desencadenar unos controles de capital, lo que hace poco probable que la salida sea ordenada.

2. ¿Podría alguna vez recuperarse el dracma?

En última instancia, el dracma encontraría un nivel que hiciera que los productos y servicios griegos vuelvan a ser atractivos de nuevo.  Lo qué pasaría entonces dependerá de cómo reaccionen los responsables políticos, los bancos centrales griegos y los griegos a su propia devaluación, porque los beneficios de la devaluación competitiva se pueden desvanecer fácilmente. Los dos paralelismos más recientes, Argentina y Rusia, vieron caer sus monedas entre un 60% -70% después de que una quiebra les forzara a abandonar sus tipos de cambio fijos. Pero las comparaciones son difíciles. No hay un equivalente obvio para Grecia, ya que el aumento de los precios del petróleo y de las materias primas de 2001 ayudó a estos dos países a recuperarse.

El BCE probablemente no volvería a ser capaz de prestar dinero a los bancos que utilizan deuda griega como garantía. Eso significaría que el suministro de liquidez al sistema financiero griego se detendría. Sin euros disponibles, este sería el momento en que el gobierno tendría que distribuir otra moneda como medio de intercambio.

3. ¿Circularía el euro en Grecia?

Casi con toda seguridad. Los euros tendrán una gran demanda como reserva de valor hasta que la población tenga una clara idea del valor real del nuevo dracma. Puede que Grecia desee mantener el euro como moneda de curso legal oficial, como en Montenegro. Pero los bancos no tendrían derecho a pedir prestado euros del BCE, y Grecia, por supuesto, perdería su puesto en el consejo.

4. ¿Qué pasaría con la deuda?

La deuda se dividen en dos categorías: el dinero que el gobierno debe a sus tenedores de bonos y a sus acreedores oficiales, y el dinero que el sistema bancario debe al BCE. Como estos dos tipos de deuda se encuentran bajo el derecho internacional, tendrían que ser reestructuradas mediante la negociación. Es probable que la deuda interna se redenomine en los nuevos dracmas.

5. ¿Cuál podría ser el coste de la salida de Grecia?

Es muy difícil calcular el coste de salida de un país de una unión monetaria. El Instituto de Finanzas Internacionales, un grupo industrial que representa a unas 450 instituciones financieras de todo el mundo, hizo circular una nota confidencial en febrero, situando el coste en 1 billón de euros. El IIF dijo, en una nota interna al personal que entonces se filtró a la prensa, que el impacto dependería mucho dependiendo de la exposición de cada entidad, desde el BCE a instituciones financieras privadas y otros países de la zona euro, que se enfrentarían a mayores costes de financiamiento por el efecto contagio.

6. ¿Cómo se verán de afectadas las empresas griegas?

Las empresas, incapaces de recaudar fondos y se enfrentarían a una interrupción a gran escala en los flujos de sus pagos, que provocaría cierres a gran escala. Tan pronto como la posibilidad de una salida griega quede clara, habría un riesgo de una corrida bancaria en el país y una negación de nuevos fondos a las entidades, públicas o privadas, a través de instrumentos y contratos bajo la ley griega. Los titulares de los actuales contratos denominados en euros con arreglo al derecho griego querrán evitar su conversión al nuevo dracma y la posterior depreciación brusca de la moneda.

7. ¿Qué pasa con los bancos griegos?

Aquí es donde la situación se pone realmente complicada. En la actualidad, los bancos son técnicamente insolventes, ya que tuvieron que asimilar fuertes pérdidas en el intercambio de bonos a principios de este año. En el marco del paquete de rescate, se supone que tienen que recibir nuevo capital, pero por el momento no se ha pagado. Mientras tanto, los acreedores han establecido garantías adicionales de 35.000 millones de euros, que permite que el BCE siga aceptando la deuda helena como colateral. Eso es lo que permite a los bancos griegos seguir prestando euros del BCE. Si un nuevo Gobierno griego decide dejar la eurozona antes de que el proceso de recapitalización haya finalizado, entonces las cosas podrían ponerse muy feas. El BCE podría terminar con un máximo 160.000 millones de euros en préstamos en default y bonos en sus manos.

8. ¿Qué pasa con Portugal e Irlanda?

Portugal e Irlanda son - como Grecia - receptores de la ayuda financiera de los países de la eurozona y el Fondo Monetario Internacional. La salida griega de la zona euro podría ejercer más presión sobre estos dos países. Ya se espera que Portugal e Irlanda reciban nueva asistencia financiera de alguna forma. Guntram Wolff, del think-tank Bruegel, cree que, en caso de que Grecia salga del euro, el mercado va a dirigir su atención a estos dos vulnerables países.




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