La Carta de la Bolsa La Carta de la Bolsa

Planes, posturas, desenlaces.

Santiago Niño Becerra -  Viernes, 08 de Junio

Parece una cosa y es otra, como casi siempre. ¿Lo que dice Francia y su línea o lo que dice Alemania y la suya?.

La postura francesa, la de ahora, la que argumenta M. Hollande, la de salir por la vía de ir-a-más, es la del viejo modelo, la de utilizar las viejas herramientas que ya tenemos, la de volver a hacer lo que hicimos cuando el mundo fue bien; también las de los planes E aunque enfocados de otra manera, la de mutualizar la deuda cuando a lo que vamos es a que cada palo que aguante su vela. Esa vía pienso es imposible porque supone volver a los métodos parecidos que nos han llevado a donde estamos (porque no podían llevarnos a otro sitio) y porque no hay una Europa sino muchas y, al margen de lo que se quiera creer, pienso que muy poco conectadas no porque intrínsecamente no se quieran conectar más, sino porque no es posible hoy esa conexión. Esa es una de las diferencias entre Europa y USA. USA tuvo su Guerra Civil, horrible y sangrienta, pero a partir de ahí, se acabó la desunión; Europa ha tenido mil guerras igual de horribles y de sangrientas y sigue parecida a cuando firmó la Paz de Westfalia.   

La postura alemana es racional y lógica: ¿cómo puede gastarse más de lo que se tiene teniendo en cuenta que no es posible pedir prestado a los marcianos y partiendo de la base de que todas las capacidades de endeudamiento inexorablemente acaban alcanzando su límite físico?. Eso es así, y no hay más, luego hay que dar la razón a esa postura porque la tiene, el problema es que, o una postura como esa se adopta desde el principio y se mantiene pase lo que pase y suceda lo que suceda para evitar llegar a donde se ha llegado, o, sino, debe introducirse en ella la flexibilidad porque su evolución es el desastre. Es una postura pura y casta, pero Alemania olvida que su reunificación la financió toda Europa y los mayores beneficios de la misma han sido para ella. Y también olvida que de todo ese dineral que dio dentro de la batería de fondos estructurales y de cohesión gran parte del mismo fue para comprar los votos de los países mayoritariamente receptores de los mismos a fin de que entrasen en la UE aquellos países antes llamados PECOS, una entrada que a quien más ha beneficiado ha sido a Alemania.  

La verdad no es sólo de un color ni sigue la línea recta; y no digo ‘¡Ojala fuese así!’ porque si lo fuese no lo soportaríamos: aún somos humanos.

Vuelvo a lo que ya he dicho: el problema número 1 de Europa (y del planeta) es la deuda: prácticamente nadie puede pagar todo lo que debe; el problema número 2 de Europa (y del mundo) es el volumen de porquería que se halla diseminada por todas sus entidades y mercados financieros; el problema número 3 de Europa (y de lo que la contiene) es el exceso de capacidad productiva teniendo en cuenta la escasez de recursos existente y la capacidad de consumo de las personas físicas y jurídicas que lo habitan; el problema número 4 de Europa (y de eso de denominamos La Tierra) es el de que existe un excedente de población activa que nunca va a ser absorbido porque ni es necesario ni va a volver a serlo: la necesidad del Ejército Industrial de Reserva desapareció hace mucho tiempo, entre unas brumas, del mismo modo como algunos dicen que desapareció la Legión IX.

Esos son los problemas, no la emisión de Eurobonos:  emitiendo Eurobonos no van a resolverse esos problemas; pero miserizando a colectivos enteros tampoco van a resolverse.

En Febrero del año en curso se firmó algo positivo: alcanzar un déficit estructural del -0,5% en el 2020; todos los países de la UE, menos dos, firmaron eso, y esos, que acabarán firmando, no son miembros del euro. Ese, pienso es el camino: acuerdos globales, a un plazo lógico, con tiempo para ir haciendo lo necesario … si es que de verdad se hace. Francia ya tiene problemas, de sostenibilidad porque está intentando mantener una grandeur que empezó a írsele hace tiempo, bastante, en Viena cuando se firmó un tratado al que España ni siquiera fue invitada; y Alemania los va a tener porque le faltan ideas para manejar sus recursos y sus excedentes momentáneos.

Ese, pienso, es el camino: la elaboración de trajes a medida, y barrer las ineficiencias, y abordar los cuatro problemas enunciados. Seguir con ‘más de lo mismo’ no lo es porque ya no hay más ni nada es lo mismo a como fue.

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Veamos. Si “la cifra que necesita el sector financiero español no es muy alta” y “España no tiene abierta la puerta de los mercados” (Sr. Ministro de Hacienda del reino el pasado Martes en el Senado (El País 06.06.2012, Pág. 22), quiere ello decir que los mercados ni siquiera prestan a España una cantidad que no es alta. ¡Ni siquiera eso!. Aquí ha llegado España y por eso necesita a Europa, para que le preste a los bancos españoles debido a que a Europa no le interesa que quiebre ningún banco español mientras que a los mercados, pienso, hoy les importa un bledo que eso suceda.

Más. Si España no tiene un problema de volumen de deuda pública (no: no lo tiene) pero el Sr. Presidente del Gobierno, el mismo día en el mismo lugar, pidió que se pongan en marcha, ya, los Eurobonos , es que los problemas que se espera va a tener mañana España para colocar su deuda pública -el volumen que sea-van a ser monstruosos y por eso se buscan apoyos externos que el Sr. Presidente del Gobierno metió en un saco que podría llevar la etiqueta de ‘más Europa’.

Y todo esto se ha movido en dos semanas.

Dos preguntas: 1) ¿en qué estado se halla, de verdad, la economía española?, y 2) ¿qué expectativas, reales, tiene la economía española?. Pienso que eso-que-antes-se-llamaba el pueblo español tiene derecho a conocer las respuestas a esas preguntas (y si no lo tiene que se explique el porqué).

Por todo ello el auténtico subidón será que la selección del reino gane la Eurocopa, ¿no?.

@sninobecerra

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.




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