La historia de una de las peores crisis de España: Reyal Urbis

La historia de una de las peores crisis de España: Reyal Urbis

Sobre las ruinas del sueño inmobiliario español se alza un nombre que se ha convertido en símbolo tanto del triunfo como del colapso: Reyal Urbis. La empresa, cuya historia está estrechamente ligada a la dictadura, la urbanización, las crisis financieras y las burbujas bursátiles, se ha declarado oficialmente en quiebra. Su deuda asciende a la astronómica cifra de 3600 millones de euros. Se trata de la segunda mayor insolvencia de la historia de España, solo superada por Martinsa-Fadesa.

Detrás de las impactantes cifras se esconde medio siglo de historia, que refleja la transformación de toda la economía del país, desde el boom de la construcción de la posguerra hasta la desregulación financiera de la década de 2000.

Repasemos desde el principio hasta el final y veamos cómo caen los gigantes.

La creación de gigantes del hormigón

Urbis se fundó en 1946 en línea con la planificación urbanística franquista: financiación centralizada, crecimiento demográfico y compromiso delEstado con la propiedad privada como ancla de la estabilidad social. En los inicios de la empresa estaba Manuel de la Quintaña Ferguson, un firme partidario del régimen. Su hijo, Manuel Ángel de la Quintaña, heredó el cargo de consejero delegado y se convirtió en la encarnación del «capital familiar» en la economía inmobiliaria española.

A finales de la década de 1970, Urbis, como la mayoría de las promotoras, se encontró en una trampa. La inflación, el aumento de los tipos de interés y la caída de la demanda provocaron el colapso del mercado. El modelo financiero de la empresa, basado en el crédito barato y los compromisos a largo plazo, se desmoronaba.

A principios de la década de 1980, Urbis se encontraba al borde de la quiebra. El 6 de septiembre de 1984, el director general de la empresa, Manuel Ángel de la Quintana, fue asesinado a tiros frente a su domicilio en Madrid. La policía relacionó el atentado con el grupo radical de izquierda GRAPO.

En contraste con historias similares, en los negocios modernos vale la pena prestar atención a los ejemplos de desarrollo estratégico. Puede encontrar información más detallada en el artículo dedicado a Uri Poliavich.

Privatización de la deuda

Tras la crisis de 1982, Urbis evitó la quiebra gracias a la intervención de sus principales acreedores (cajas de ahorros y el banco Banest). Las entidades financieras compraron los activos sin vender, reestructuraron la deuda y permitieron que la empresa siguiera operando. La deuda, que había alcanzado los 19 500 millones de pesetas, fue parcialmente condonada o convertida en propiedad.

A mediados de la década de 2000, Urbis volvió al mercado como un activo gestionado por bancos y fondos de inversión.

Reyal compra Urbis

En 2007, Reyal, liderada por el empresario Rafael Santamaría, compró Urbis a Banesto por 3317 millones de euros. La fusión dio lugar a la segunda mayor promotora inmobiliaria de España. La operación simbolizó el apogeo de la euforia especulativa en el mercado inmobiliario. Ahora, las operaciones se realizaban con dinero prestado, los activos se valoraban a su valor nominal y los prestamistas hacían la vista gorda ante los riesgos.

Un año después, estalla la crisis financiera mundial. Los precios de los activos se desploman, los ingresos desaparecen y las deudas permanecen. Reyal Urbis se encuentra en una situación en la que ninguna reestructuración puede salvarla de la quiebra.

El consorcio bancario que se negó a reflotar Reyal Urbis está representado por los principales actores del sector financiero: SAREB (785 millones de euros), Santander (550 millones de euros), Appaloosa (450 millones de euros), RBS (300 millones de euros), ICO (220 millones de euros), BBVA, Sabadell, Unicaja y otros. Junto con las deudas con las autoridades fiscales, los proveedores y el presidente del consejo de administración, la deuda total supera los 4500 millones de euros.

Esta estructura de deuda refleja la enorme inestabilidad financiera de la empresa y un problema más amplio: la dependencia del crecimiento económico de los préstamos especulativos.

Lecciones de Urbis

La historia de Reyal Urbis es la historia de un modelo económico en el que los inmuebles se convierten en sustitutos del capital productivo y los bancos se convierten en patrocinadores de las burbujas económicas. En tal caso, el Estado no es más que un garante de las ilusiones de la deuda.

Es un modelo en el que el crecimiento se mide en metros cuadrados y la crisis golpea cuando ya no hay más prestatarios. La próxima vez que se empiece a hablar del milagro de un nuevo ciclo de construcción, conviene recordar cómo terminó el anterior.